
En breve
Tu silueta se lee en cuatro medidas: hombros, pecho, cintura y cadera. Compara tus hombros con tus caderas, mira después si tu cintura está marcada y obtendrás una de las cinco grandes siluetas. Es una descripción, no un problema que resolver: solo sirve para saber qué cortes te sentarán bien a la primera y qué talla elegir arriba y abajo.
La chaqueta cierra a la perfección sobre los hombros. El pantalón del mismo perchero, en la misma talla, se abre en la cintura y tira en la cadera. Pruebas una talla más, luego una menos, y sales del probador convencida de que algo falla en tu cuerpo. No falla nada. Esas prendas simplemente se cortaron para otras proporciones.
Una cinta métrica, cinco minutos y un poco de sinceridad bastan para ver esas proporciones con claridad. No para juzgarlas, sino para ir de compras con un mapa en lugar de a ciegas.
La etiqueta nunca se cortó para ti
Cuando unas investigadoras de la Universidad Estatal de Carolina del Norte analizaron los datos de la encuesta SizeUSA con su programa de clasificación de siluetas, comprobaron que el rectángulo era la forma más común entre las estadounidenses, seguido de la cuchara, el triángulo invertido y, solo después, el reloj de arena. SizeUSA escaneó en 3D a unos 10.000 hombres y mujeres en 2003, uno de los retratos más completos de cuerpos reales del que se dispone.
Entre las mujeres de 26 a 55 años, solo el 8 % tenía silueta de reloj de arena, mientras que más del 80 % se repartía entre rectángulo, cuchara y triángulo invertido. Sin embargo, según el mismo estudio, la norma estadounidense de referencia para esa franja de edad apuntaba al reloj de arena en toda su gama de tallas, y la mayoría de las marcas usa una figura de reloj de arena como modelo de prueba. Dicho de otro modo: si una talla nunca acaba de sentarte bien, lo más probable es que falle el patronaje, no tú.
Cuatro medidas, una cinta
Ponte de pie, relajada, en ropa interior, con los pies juntos y frente a un espejo para comprobar que la cinta queda horizontal. Debe quedar plana y ajustada, nunca apretada: tiene que caber un dedo por debajo. Respira con normalidad y no metas tripa. Los contornos de pecho, cintura y cadera son la base de cualquier tabla de tallas, y la norma internacional de medidas corporales para la ropa, ISO 8559-1, los define con precisión.
Hombros. Pasa la cinta por la parte alta de la espalda, en su punto más ancho, sobre los omóplatos, con los brazos relajados. Este contorno, y no el del pecho, es el que se compara con la cadera. Pecho. Mide en el punto más prominente, con un sujetador que no te aplaste y la cinta horizontal también en la espalda. Cintura. Busca el punto más estrecho entre las costillas y el ombligo; inclínate hacia un lado y el pliegue que se forma te lo indicará.
Los servicios de salud miden de otra forma: la British Heart Foundation aconseja colocar la cinta a medio camino entre la última costilla y la parte alta de la cadera. Es el método correcto para la salud, aunque no siempre coincide con el punto más estrecho para la ropa. Cadera. Mide en la parte más ancha de caderas y glúteos, con los pies juntos. Anota cada cifra en centímetros y vuelve a medir: si las dos lecturas no coinciden, quédate con la media.
Una semana con Atelier Faubourg
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Cómo leer tus cifras
Bastan dos comparaciones. Primero, hombros frente a cadera: ¿están al mismo nivel o uno domina claramente? Después, la cintura: ¿es claramente más estrecha que ambos o la línea baja casi recta? Las respuestas te sitúan, a grandes rasgos, en una de cinco siluetas, que suelen nombrarse con letras porque las letras las dibujan.
A, la pera. Caderas más anchas que los hombros; la «cuchara» del estudio estadounidense es una prima cercana. V, el triángulo invertido. Hombros más anchos que las caderas. X, el reloj de arena. Hombros y caderas al mismo nivel, cintura bien marcada. H, el rectángulo. Hombros y caderas al mismo nivel, cintura apenas marcada. O, la silueta redonda. Cintura casi tan ancha como el pecho o la cadera, a menudo con piernas y brazos finos.
La mayoría de las mujeres está entre dos letras, y es lo más normal. La letra es un punto de partida para elegir cortes, nada más.
Lo que cambia en la tienda
Primero, las tallas. Si tus caderas son más anchas que tus hombros, elige la parte de abajo por tu contorno de cadera y la de arriba por tu contorno de pecho, aunque eso suponga dos tallas distintas. Si mandan tus hombros, prueba chaquetas y abrigos primero por los hombros y ajusta después el resto.
Después, los cortes. Una X puede llevar todo lo que siga la cintura: vestidos cruzados, abrigos con cinturón, punto ajustado. Una H tiene la libertad de las líneas rectas, del vaquero boyfriend al vestido columna, y puede dibujar una cintura con un cinturón cuando le apetezca. Una A suele encontrar sus mejores pantalones de tiro alto, rectos o anchos, y sus chaquetas a la altura de la cadera o justo por encima. Una V suele disfrutar de los escotes en pico, las mangas raglán y las faldas con vuelo o los pantalones anchos que dialogan con la línea de sus hombros. Una O se siente a gusto con los tejidos fluidos, las chaquetas abiertas y las líneas verticales largas, de un look de un solo color a una chaqueta de punto larga y abierta.
Nada de esto es una regla que cumplir. Son pistas de ajuste, de esas que te ahorran una devolución, no instrucciones sobre cómo debería ser tu cuerpo.
Una descripción, no un veredicto
Una silueta no es una nota. Cambia con un embarazo, el deporte, la edad y las etapas de la vida: vuelve a medirte una vez al año, o cuando notes que la ropa te sienta distinta. Lo mismo vale para tu talla, que cambia de una marca a otra porque cada una publica su propia tabla en centímetros.
Si prefieres no hacer cuentas, nuestra herramienta gratuita Morfología y tallas lee tus cuatro medidas, dibuja tu silueta y traduce tu talla marca por marca. No se envía ni se guarda nada: solo está ahí para ayudarte. Es, además, la primera lectura que hace una estilista antes de elegir una sola prenda.
La próxima vez que un pantalón se abra en la cintura, sabrás que es una cuestión de corte, no de cuerpo. Buscarás otro corte, u otra talla para la parte de abajo, y saldrás del probador con la respuesta correcta en lugar de la conclusión equivocada.
FAQ
¿Hace falta conocer tu silueta para vestir bien?
No. Es un atajo, no una obligación. Sobre todo te ahorra tiempo y devoluciones, porque te orienta hacia los cortes y las tallas con más posibilidades de sentarte bien a la primera.
¿Puede cambiar mi silueta?
Sí. Los cambios de peso, el embarazo, el deporte y la edad pueden desplazar el equilibrio entre hombros, cintura y cadera. Medirte una vez al año mantiene la lectura al día.
¿Por qué no uso la misma talla arriba y abajo?
Porque la parte de arriba se elige por el pecho y la de abajo por la cadera, y tus proporciones no tienen por qué coincidir con la tabla de la marca en ambas. Elegir cada mitad por su propia medida es la forma más sencilla de acertar.
El equipo de estilismo de Atelier Faubourg
Cada mes, nuestras estilistas componen tu plan de looks a partir de tu perfil de estilo, tus tallas y tu vida real.
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